Hace años inicié los estudios de doctorado que quedaron guardados en un cajón por diversas razones. Hoy día, los he retomado y revisando el trabajo de investigación me encuentro con un texto ilegible, pretencioso, pobre, torpe… Ahora es diferente, por la responsabilidad y amor hacia el trabajo bien hecho que, aunque no alcance los objetivos, has puesto lo mejor y lo máximo de tí en él. Ese estudio trataba de comprender cómo en la historia del arte el hombre buscó a través de las herramientas tecnológicas crear mundos y seres artificiales que lo superaran o actuaran como extensiones de sus vanidades, proyecciones o limitaciones.
Estos días, reescribiendo dicho trabajo, me he encontrado con una cantidad ingente de información que enriquece la investigación y me obliga necesariamente a apostar por una visión propia deudora de otras muchas. La exposición “The Dark Monarch, Magia y Modernidad en el Arte Británico”, en la sede del Tate en St.Ives recoge y plasma todas aquellas inquietudes que quería desarrollar en mi trabajo pero que por falta de método, concentración y precisión no supe abordar. Y es que la historia del arte se hila fino, con rigor, minuciosidad y con mucho cuidado (curar el arte).
En la actualidad y en menos de diez años, el modo y método de investigación, al menos en el ámbito artístico y cultural, se ha agilizado y facilitado enormemente, un giro radical en positivo, de ratón de biblioteca a rastreador y cazador de enlaces-relaciones-intercambios, un fotoreportero que toma instantáneas veloces de posibles testigos, huellas y señales. Reinventar la disciplina o morir de viejo.
The Dark Monarch, Tate St Yves, Magic and Modernity in British Art, 10 October 2009 – 10 January 2010
Curated by Martin Clark, Artistic Director, Tate St Ives; Michael Bracewell, writer and critic and Alun Rowlands, artist, writer and Head of Fine Art, University of Reading.